miércoles, 18 de noviembre de 2009

Lo bueno y lo malo

Cuando era niña, siempre oía que lo que es diferente no es necesariamente malo. Estés meses recientes, he aprendido de primera mano que el sabor y el color de la vida vienen de nuestras diferencias. Al mismo tiempo, no estoy diciendo que me encantan las diferencias, seguro que tengo mis gustos: la vida Americana, las hojas de arboles que cambian en el otoño, andando por mi casa sin zapatillas. Lo que he aprendido es que uno puedo mantener sus gustos mientras de aceptando y adaptando a otra forma de vida. Mi apreciación para la vida española es profunda, aunque no estoy clamando que tengo ningún entendimiento total. La historia de España es largo, algo que no compara en ninguna forma a la de los Estados Unidos. Según una profesora mía, “España es país viejo con democracia nueva, y los Estados Unidos es país nuevo con democracia vieja.”
Para todas las personas que me preguntan “¿Que tal España?!”:
Me encantan la arquitectura del país, que la gente son amables y simpáticos, que la vida familiar es importantísima, la mayoría de la comida y que la gente pasan tiempo junto con el propósito de compartiendo sus vidas. Mi tiempo aquí me ha mostrado que la familia es la base de la vida rica. Ahora, veo que yo he disfrutado mi familia sin dar gracias por todo del tiempo que tengo con estas personas que me aman. Tengo más apreciación para el internet accesible a mi universidad, y que puedo hablar una lengua con fluidez. He visto que nuestras lenguas, el inglés y el español, son majestuosas en sus propias formas. En Don Quijote de la Mancha, Don Quijote dice que el teatro es un espejo para ver nuestros mismos, que lo muestra la realidad en forma que podemos verlo y darse cuenta de la realidad en que vivimos. Discúlpeme, Señor Cervantes, pero quiero decir que viviendo en otra cultura, hasta el punto de hablar su lengua, es la mejor forma de ver lo más importante de la vida, con lo que hemos sido bendecidos. Estoy agradecida por todos los días que he pasado en el país de España y seguro que dado lo bueno y lo malo, soy persona más viva, gracias a las diferencias que llenan nuestro mundo.

¡Sigue el ritmo, sigue viviendo!

“¡Tra! ¡Tra! ¡Tra! ¡Sigue el ritmo!” Rosario y Judi, de 16 años, bailan bajo la mirada de todos, agitándose y cantando como si estuvieran en la discoteca de su barrio en vez de en una clase. Estas dos estudiantes del Instituto de Educación Secundaria Ramón Carande, situado en la periferia trabajadora del sur de Sevilla, no se sienten intimidadas en el interior del edificio del Centro de Estudios de CIEE, en el Casco Histórico de la misma ciudad. Judi, con unos ojos azules que sonríen mientras habla, relata los nombres y edades de sus cuatro hermanos menores: Manuel de 13, Álvaro que tiene 9, María del Mar 8 y Celeste, la pequeña, que sólo tiene 3. ¿Quién es su favorito? “Celeste, mi hermanita, ¡pero ella es mala!” La interrumpe Rosario, que nos dice lo mismo de su sobrino Antonio Jesús, de 2 años, a quien le gusta decir palabrotas. Es el único hijo de Ana Victoria, la hermana mayor de Rosario, de 24 años. Rosario y Judi viven en las Tres Mil Viviendas, como se conoce en Sevilla al enorme barrio del Polígono Sur habitado por algo más de 36.000 personas y reducto de la marginación social en una ciudad que cuenta con poco más de 700.000 habitantes.
Sin embargo, a Rosario y a Judi no les falta ninguno de los aparatos que tendría cualquier adolescente Americano. Equipadas de móviles y ordenadores, con sus respectivas cuentas de Tuenti que es el equivalente español de Facebook, no dejan de estar ni un minuto conectadas a su basta red de amigos. Aunque a Rosario le gustaría visitar los Estados Unidos, México y Venezuela, confiesa que nunca viviría en otro país. “Es mi España” dice esta rubia de pelo rizado y adornada con dos piercings gemelos en los labios superior e inferior de su boca. Rosario sueña con ser actriz una vez que haya estudiado arte dramático. Su meta es formar parte del reparto de alguna de las telenovelas que hacen en México o Venezuela, tan populares en las sobremesas televisivas de España. Argentina sería un problema porque, según nos dice, allí hablan con un acento que no le gusta. Además de esto, Rosario tiene claras unas cuentas cosas más: la escuela es aburrida y no sirve para nada, excepto para ver a las amigas y poder pasarse el día charlando con ellas, o para planear el próximo fin de semana en el que todas van a ir de compras, van a ligar con chicos o a bailar en la discoteca. ¿Y un novio? “Ni tengo, ni lo quiero.” Está satisfecha con su “vida de soltera”, y es que con 16 años, ser soltera no es ningún problema.“¿Queréis oír la canción de nuestro barrio?” nos dice Judi. Y antes de que le hayamos respondido, ya está marcando un ritmo flamenco sobre la silla, mientras Rosario la mira fijamente y la jalea. Su profesora, Encarnación Quiroga, orientadora académica y psicóloga del Ramón Carande aporta, con una expresión entre resignada y comprensiva, algunos datos relevantes sobre el instituto. “Contamos con 72 profesores para poco más de 800 estudiantes, los cuales pasan el 70 por ciento del tiempo de clase mandando callar y tratando de mantener el orden… Pero al menos aquí no es como en los tres centros situados dentro del mismo Polígono Sur, donde es imposible dar clase. Allí hay dos profesores y sólo diez alumnos por aula... y ni aún así.”
Según la psicóloga, en el Ramón Carande el problema viene cuando se hace necesaria la sustitución de alguno de los docentes, situación frecuente dado el alto índice de bajas por depresión que se registran. Todo el dinero que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía invierte en proyectos y programas especiales para éste y otros institutos, parecen querérselo ahorrar en sustituciones. Si no hay profesor, no hay clase.
Viviendo en un barrio en el que el trapicheo de drogas forma parte del paisaje, el consumo de las mismas no parece tener mucha incidencia entro los alumnos del centro, nos sigue contando una casi sorprendida Encarnación Quiroga. “Yo ni las quiero, ni las tomo. Son malas”, afirma Rosario. Según ella, sus amigas tampoco lo hacen. Los embarazos no deseados sí suponen cierto problema, aunque bastante atenuado desde que el Gobierno español aprobó en el mes de septiembre de este año una ley que permite la adquisición en farmacias, sin receta médica, de la llamada píldora del día después. En el instituto se ofrece educación sexual a través del programa Forma Joven, que es uno de los muchos con que cuentan los estudiantes para recibir formación extra académica en aspectos que en su entorno social y familiar, normalmente, no podrán encontrar.
Rosario se atranca intentando pronunciar “she is” en inglés y mí me parece que lo que ha querido decir en realidad es “cheese”. Su amiga Judi se ríe a carcajadas de ella. Independiente de su inglés, tan lejos y tan cerca de su realidad, a las dos les preocupa ir siempre a la moda y llevar “ropa chula”. A pesar de todo, el barrio de las Tres Mil Viviendas, y con él su instituto, están en Sevilla, floreciente capital del sur de España.